
En un estudio, se evaluaron cinco rasgos importantes de la personalidad en 156 personas, primero cuando estaban sobrias y luego cuando estaban borrachas.
Tras beber alcohol, las personas que bebieron dijeron que sentían que tenían unos niveles más bajos de rasgos como la meticulosidad, la apertura a la experiencia y amabilidad, y unos niveles más altos de extraversión y estabilidad emocional.
Pero entre los que los observaban y calificaban esos rasgos, las únicas diferencias notables fueron en la extraversión. Específicamente, el consumo de alcohol resultó en unos niveles más altos de gregarismo, asertividad y actividad, según el equipo de Winograd.
La extraversión es el factor de la personalidad más visible desde fuera, anotaron los investigadores, de forma que tiene sentido que tanto los participantes como los investigadores observaran diferencias en ese rasgo.
El estudio aparece en la edición del 15 de mayo de la revista Clinical Psychological Science.