Varios medicamentos pueden ayudar a las personas a dejar de beber.
Pero esos fármacos raras veces se recetan a los que abusan del alcohol, señalan los expertos.
Una nueva revisión halla que varios fármacos pueden ayudar a controlar el deseo de beber alcohol, pero los investigadores anotan que esos medicamentos raras veces se recetan.
El acamprosato (Campral) y la naltrexona (Revia), junto con grupos de apoyo como Alcohólicos Anónimos o la consejería psicológica, pueden ser herramientas útiles para ayudar a las personas a no beber alcohol, reportan los autores de la revisión.
"La mayoría de personas con trastornos del uso de alcohol no reciben ningún tratamiento, y apenas alrededor del 10 por ciento reciben medicamentos como parte de su tratamiento", señaló el investigador líder, el Dr. Daniel Jonas, profesor asistente de medicina de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill.
Dos fármacos más, el nalmefene (Selincro) y el topiramato (Topamax) también pueden ayudar a los pacientes a dejar de beber, aseguró. El nalmefene está aprobado para el alivio del dolor, y el topiramato para prevenir las convulsiones, pero también se pueden utilizar "fuera de la etiqueta" para tratar el abuso del alcohol.
Parte del motivo de que esos medicamentos no se usen tanto es que los médicos no están seguros de que funcionen. "Pero sí contamos con tratamientos que funcionan, y deberíamos estarlos utilizando más.
"No sabemos si se deben usar solos. Siempre se estudian en conjunto con una intervención psicológica, ya sea AA o terapia cognitivo conductual. El estándar de atención es que todo el mundo debe hacer una de esas cosas, y entonces se añade el medicamento", apuntó. "Cuando se añade el medicamento, se obtiene un beneficio adicional".
A diferencia de los medicamentos más antiguos para el abuso del alcohol, estos fármacos más recientes no enferman a las personas si beben.
"En lugar de ello, los medicamentos efectivos más recientes para los trastornos del uso del alcohol abordan la biología subyacente de la adicción al alcohol, y hacen que las personas sean menos propensas a beber, o a beber en exceso si beben".
Los pacientes que combaten el alcoholismo deben esperar que les proporcionen, o pedir, información sobre los medicamentos que podrían ayudarles en su batalla.
"La decisión de qué tratamiento elegir contra el alcohol debe ser el resultado de las conversaciones entre los pacientes y sus médicos, que tomen en cuenta los valores, las preferencias y las metas del paciente".
El alcoholismo puede provocar daño en el hígado, el cerebro y otros órganos, y podría triplicar las probabilidades de morir temprano, advirtieron los investigadores.
May 14, 2014, Journal of the American Medical Association