La homeopatía, sus principios y su relación con la prevención.
Desde los primeros años en la preparación de los médicos, se aprende que hay 2 maneras básicas de lidiar con las enfermedades, la curación y la prevención.
Mientras que la medicina convencional tiene la tendencia a enfocarse en el alivio de los síntomas provocados por las enfermedades, hay sistemas terapéuticos como la homeopatía que busca mejorar la función del individuo para que, de una manera efectiva, pueda resolver y evitar futuras enfermedades.
Aunque el tratamiento directo de los síntomas, actúa de manera rápida, hace poco por mejorar la función inmunológica del paciente y por lo que, éste sigue enfermándose con frecuencia.
La homeopatía es uno de esos métodos de tratamiento que busca mejorar la función inmunológica del paciente y por ende, evitar que siga enfermándose.
El principio básico de la homeopatía, que es el principio de los semejantes, busca que se solucionen los problemas de salud, ayudando al organismo en su proceso natural de curación. En homeopatía no interpretamos los síntomas como producto de la enfermedad, sino como producto del esfuerzo, que el mismo organismo hace por curarse, y por esta razón, más que suprimir los síntomas, buscamos, dentro de la farmacopea homeopática, alguno de los medicamentos cuya capacidad ya conocemos para tratar a dichos signos y síntomas que presenta el enfermo.
Este principio de los semejantes no fue inventado por nuestro maestro fundador (Dr. Samuel Hahnemann), sino que ha sido utilizado desde hace ya muchos años, por Hipócrates (padre de la medicina), por Edward Jenner (inventor de las vacunas), por Noon y Freeman (padres de la alergología moderna), y además ha sido avalado por la FDA al haber autorizado, como tratamiento efectivo para el control de los trastornos por déficit de atención e hiperactividad al metilfenidato (Ritalin ®, Concerta®, Quillivant®, Metadate®, y Methylin®).
El segundo principio de la homeopatía, es el principio de la medicina única, y nació como un esfuerzo por abolir la polifarmacia. Por definición de la Organización Mundial de la Salud OMS, una persona que toma 3 o más medicamentos a la vez, está en polifarmacia y por ende, en riesgo de sufrir interacciones medicamentosas, y efectos secundarios por su tratamiento médico. Lo ideal, aun tratándose de la homeopatía que está completamente libre de provocar efectos secundarios, es que se recete solo una medicina a la vez (homeopatía clásica).
El último de los 3 principios básicos de la homeopatía, es el principio de la dosis mínima. Este es sin duda alguna, el más controversial de todos y el que le ha provocado tantas burlas y críticas. El principio de la dosis mínima, no surgió en los primeros años de la homeopatía, sino que lo hizo mucho tiempo después, y apareció, en un esfuerzo por encontrar a la dosis mínima terapéutica que fuera eficaz, ya que, a la fecha, si la homeopatía se receta en una potencia muy baja (con un escaso proceso de dilución/dinamización) ésta suele agravar de manera inicial los síntomas del paciente, antes de curarlo.
A quienes no confían en la homeopatía solo por este último principio, les tengo que decir que, todos los medicamentos homeopáticos se consiguen en estas dosis que son perfectamente medibles y habemos muchos médicos homeópatas, que así los recetamos, así que, de esta manera, no deben tener preocupación alguna.
Yo sinceramente pienso que si a la homeopatía le quitáramos este último principio, no sería víctima de tantas críticas.