Los dulces venenos que le damos a nuestros hijos.
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Si alguien intentara envenenarte a ti o a tu familia ¿qué harías? No sé tú, pero yo lo fundía en la cárcel de por vida cuando menos. ¿A qué viene una pregunta tan directa? Pues a una situación que está fuera de control: tienen invadida nuestra casa, específicamente, nuestra alacena.
El problema es que ha sido un proceso silencioso, e incluso, si hablas de ello te mirarán como bicho raro, ¡a pesar de que tengas razón! Podrías simplemente estar alerta e impedir que este envenenamiento silencioso continuara, pero la realidad, es que, en México, prácticamente el eje de la alimentación cotidiana está regido por estos venenos, que peor aún, la mayoría son dulces o incluso “muy ricos”, por lo que limitar su consumo se ha vuelto un problema en nuestro país. Sí, estamos hablando de nuestra medalla de oro en sobre peso en adultos y niños (sin mencionar la diabetes y otros problemas graves de salud). Pero esta medalla no se consiguió de la nada. Además de la falta de una cultura deportiva a nivel nacional (que debería ser inculcada desde niños), hemos heredado unos hábitos alimenticios muy malos, aunque no lo parezca. Si no me crees, te presento 5 alimentos que no sabías que son considerados venenos de muerte lenta por nutriólogos y médicos alrededor del mundo y que todo México los consume a diario, incluyendo los niños. 1. Sal refinada: “¡Pásame la sal por fa!”, una de las frases más famosas en la hora de la comida. Resulta que la sal pura, contiene oligoelementos y minerales esenciales para el ser humano, sin embargo, a alguien le pareció que eran innecesarios y decidieron quitarle todo eso (refinar) para dejar sólo aquel que da el sabor salado: cloruro sódico. Como no es suficientemente tóxico, a la sal refinada también se le añade yodo y flúor, que como se sabe: no pueden ser procesados por el cuerpo humano debido a que provienen de fuente artificial (pudiendo provocar hipertiroidismo, tiroiditis e infertilidad entre otros) Consejo: Compra sólo sal de mar y utiliza un molino manual (como el que se usa para la pimienta) o bien, utiliza un mortero de cocina para tener siempre sal de excelente calidad en la mesa. 2. Azúcar refinada: Los niños de ahora, consumirán más azúcar en sus primeros ocho años de vida que la que hemos consumido nosotros desde que nacimos a la fecha. No es una cuestión de dejar de comprar dulces, el problema es que cada día más alimentos contienen azúcar añadida. Lee las etiquetas en el súper y compruébalo tú mismo. Hay cientos de estudios sobre los problemas que acarrea el consumo de azúcar refinada, incluso en pequeñas cantidades, pero lo que no sabías, es que ahora se sabe que el efecto del azúcar en el cerebro es muy parecido al de la cocaína, es decir: es una droga literalmente. He ahí el por qué las personas les cuesta mucho trabajo dejarla por completo. Y, por cierto, la azúcar refinada no tiene ningún valor nutricional, es literalmente un producto químico el cual se genera con calcio y dióxido de carbono, entre otros, lo cual le quita todos sus minerales y fibra a la pulpa de las plantas que se utilizan para extraerla. Consejo: utiliza endulzantes naturales como mascabado, miel de agave, de abeja o de arroz. No dejes entrar el azúcar a tu casa. Es en serio. 3. Harina refinada: Sé que en este momento querrás dejar de leer, porque bueno, te quitan la sal (aunque sólo fue la refinada), te quitan el azúcar (aunque solo fue la refinada), y ¿ahora te quieren quitar las harinas? Sí, pero sólo las refinadas. En realidad, al ser un producto vegetal, la harina contiene un alto valor nutricional, siempre y cuando sea integral. En un país tan panero como México, hablar mal de las harinas blancas es casi un sacrilegio, pero algún día tenemos que despertar de nuestros malos hábitos ya que nos están matando. Las harinas, como el azúcar, contribuyen al sobre peso y a problemas de circulación. La calidad del pan ha ido empeorando en vez de mejorar. Esto se debe a la mala calidad de ingredientes que se utilizan, de los cuales ya hablamos: sal refinada, azúcar refinada, y claro, una harina que es prácticamente puro almidón y contiene una parte ínfima del nutriente original del trigo o vegetal en cuestión. Pero ¿qué tiene de veneno? La harina blanca, cuando es producida industrialmente, genera un sub producto químico llamado aloxano, mismo que destruye células pancreáticas encargadas de producir insulina y así poder metabolizar el azúcar. He ahí el porqué de tanta diabetes en los países que consumen enormes cantidades de harinas refinadas. Consejo: sólo consume harina integral o de centeno. 4. Arroz refinado: Siendo un cereal tan importante en la dieta mundial, no tendría por que estar en esta lista, pero lo está. Esto se debe a que nuevamente, nos referimos a un arroz que pasó por un proceso industrial, a diferencia del arroz integral, el arroz salvaje, que son la modalidad pura de tan valioso alimento. Esos sí son arroces, este, no. De hecho, este arroz blanco tan famoso, ocasiona subidas muy bruscas en la glucosa. Para refinarlo, le quitan todo el germen y dejan puro almidón. Con eso te das una idea de por qué no lo recomendamos en absoluto. Consejo: sustituye cualquier cereal refinado por su versión integral o pura. 5. Leche de vaca: ¡Ah no, mi lechita con chocolate nadie me la toca! Tal vez no pienses lo mismo después de que te enteres que la leche de vaca pasteurizada y procesada industrialmente no aporta ni siquiera calcio. Tiene tanto magnesio que impide que los huesos absorban el calcio apropiadamente. Además, dicho proceso, elimina las enzimas que en dado caso sí son nutritivas. Actualmente, se sabe que la leche de vaca es la principal causa de alergias en los niños. No sorprende que la Universidad de Yale la haya retirado por completo del plato nutricional ni que en China (que casi no consumen lácteos) no haya casi cáncer de próstata ni de mama. Consejo: En vez de leche de vaca consume leche de arroz, almendra o soya. Has lechadas basadas en semillas como el ajonjolí combinando cereales como avena, cebada y amaranto. Sé que todo esto puede parecer un poco extremo de inicio, pero está basado en estudios serios, así como en observación directa de los efectos dañinos de estos cinco alimentos en particular. En México puede parecer imposible prescindir de ellos, pero no lo es. Lo más preocupante es que nuestros niños están expuestos a estos alimentos todos los días. Queda en ti como padre o tutor, entender los peligros de su consumo y cultivar nuevos y mejores hábitos alimenticios para la salud de los pequeños no se vea afectada en un futuro cercano.