Depende de la causa de la misma. En la mayoría de los casos, la fiebre aumenta las posibilidades de supervivencia debido a que la fiebre limita el crecimiento y la virulencia (capacidad de causar daño) de muchas especies bacterianas. Las temperaturas en el rango febril aumentan la capacidad fagocítica (destructiva) y antibacterial del sistema inmune, por lo tanto, aumenta la capacidad de defensa en contra de las infecciones. Sin embargo, pueden presentarse muchos problemas junto con la fiebre, por ejemplo:
Por cada grado centígrado que aumenta la temperatura corporal, el consumo de oxígeno se incrementa en un 13% causando una taquipnea compensatoria (aumento en la frecuencia respiratoria). Además aumenta el consumo calórico y de líquidos. Uno de los síntomas que con mayor frecuencia acompañan a la fiebre es la falta de apetito, ya que al haber una frecuencia respiratoria aumentada, también se deglute aire, que da una sensación de plenitud a los pacientes. La fiebre reduce la agudeza mental y puede causar estupor y delirio. Esto sin mencionar todavía los dolores musculares (mialgias) y articulares (artralgias) que dan la sensación de cuerpo cortado, la somnolencia, y fatiga.
Las crisis febriles (convulsiones) típicamente se presentan en los niños menores de 5 años de edad, cuando sufren temperaturas por encima de los 40°C, o con temperaturas menores, si tienen antecedentes convulsivos previos.
Los patrones característicos que la fiebre puede seguir en el curso de una enfermedad, son bastante difíciles de identificar hoy en día debido a los medicamentos antipiréticos (anti-febriles) tan comúnmente auto-recetados. Sin embargo vamos a mencionar algunos de estos tipos característicos:
1.-Fiebre continua. Elevación de temperatura persistente con mínima variación.
2.-Fiebre intermitente. Ocurre una exageración del ritmo circadiano normal, o sea que tiende a aumentar por las noches y normalizarse durante el día.
3.-Fiebre remitente. Cuando la temperatura del cuerpo cae durante el día pero no a niveles normales, esto ocurre frecuentemente en las infecciones virales o en la tuberculosis.
4.-Fiebre recidivante. Los episodios febriles son separados por intervalos de temperatura normal que pueden durar días. Cuando los picos febriles se presentan cada tercer día, se le llama fiebre terciana, como ocurre por ejemplo en la Malaria.
Examinar frecuentemente al paciente, tomando especial importancia de los signos vitales, nos ayudará a determinar el origen de la fiebre y por lo tanto a tomar una decisión respecto a si debemos permitirla, o interrumpirla con medicamentos.
No deje de consultar a su médico cada vez que llegue a detectar que la temperatura en reposo de su familia llegue o exceda de los 37.5°C. El sabrá que recomendarle. Es importante sugerirle que evite la auto-medicación, ya que el administrar medicamentos no recetados puede llevar a una mayor frecuencia de complicaciones. Por ejemplo, si le damos a alguien una tableta de Acido Acetilsalicílico, para ayudarle a contrarrestar las molestias de una gripe (catarro común), le estamos incrementando las posibilidades de que padezca la mortal y temible complicación que es el Síndrome de Reye.