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La importancia de las bacterias intestinales

nosodes intestinalesLuego de ser largamente ignorada, la mal llamada flora bacteriana intestinal que no fermenta lactosa, ha sido sujeto de estudios recientes, pues, se ha encontrado relación entre ella y muy diversas enfermedades. Esto no es nada nuevo para nosotros los médicos homeópatas, pues  hace más de 100 años, ya había sido descubierta esta relación por el bacteriólogo y patólogo británico Edward Bach. El Dr Bach, las tipificó, cultivó y preparó homeopáticamente para tratar y curar diversas enfermedades.

No fue sino hasta que a alguien se le ocurrió pensar que, para controlar las funciones intestinales se requiere de aproximadamente 100 millones de células nerviosas (cifra equivalente a las que hay en la medula espinal) que se comenzó a pensar en la posibilidad de que pudiera existir una relación entre la salud mental, y la salud intestinal y viceversa.

La proteína TLR2 puede reconocer los cambios en la cantidad y calidad de la flora intestinal. Su activación condiciona los niveles de serotonina y de esta manera regula los niveles de serotonina intestinal. Esto ha sido comprobado de manera experimental.1

El hallazgo surge mientras científicos de todo el mundo están trabajando para comprender las complejas interacciones entre la microbiota del cuerpo humano y su impacto que en la salud y las emociones.

Ya que el 95% de la serotonina que se produce en el organismo, lo hace en el tracto gastrointestinal. Se han encontrado concentraciones en plasma de 5 HT en diversas enfermedades gastrointestinales de tipo funcional, lo que sugiere que la serotonina juegue un papel importante, ya que se ha encontrado elevada en los casos de diarrea y enfermedad celiaca y disminuida en los casos de estreñimiento7.

Un estudio reciente, ha evidenciado que cuando se activan los receptores celulares TLR2 que están presentes en los enterocitos (células del intestino), disminuye el transporte de serotonina y la expresión de su transportador. Normalmente, las células del epitelio transportan serotonina para degradarla y destruirla, y actúan como verdaderos controladores de los niveles de serotonina.

Para muchos de nosotros, no es nada nuevo que pareciera existir una conexión directa entre la salud emocional y la salud del aparato digestivo, pues las emociones son capaces de disparar crisis de gastritis, colitis, diarrea, mala digestión etc.

Fue a principios de 1900, que el Dr. Bach, comenzó a asociar la presencia de  la parte terminal del intestino (colon), con algunas enfermedades crónicas. Al paso de los años, estos organismos fueron clasificados y preparados en forma de medicamentos homeopáticos y, colectivamente llamados “nosodes intestinales” (bowel nosodes).

Bach descubrió que ciertas bacterias que no fermentan la lactosa, eran más frecuentes en las heces de las personas enfermas que en las personas sanas. Esto lo llevó a tipificar estas bacterias, e investigar su conexión con la patología. Hasta este punto, estas bacterias habían sido ignoradas a tal grado, que, ni siquiera tenían un nombre propio, ya que se consideraban inofensivas2.

Recientemente, científicos californianos encontraron evidencia de que la microbiota intestinal interviene en el origen de la enfermedad de Parkinson. Ello explicaría por qué la administración de determinados fármacos, como corticosteroides o antibióticos, favorecen el desarrollo de algunos trastornos neurológicos1.

Gracias a estos avances, ahora ya tenemos, por ejemplo, una palabra para nombrar a la perdida de balance en la composición y función de este microbioma intestinal, se llama disbiosis3.

Los esfuerzos de los estudios actuales de investigación, se están centrando en los posibles mecanismos de acción; como es que estos cambios del microbioma intestinal, provoca la enfermedad. Por cierto, las enfermedades son de todo tipo(neurológicas, respiratorias, metabólicas, hepáticas, y cardiovasculares3). Como podemos ver, prácticamente, no hay parte del cuerpo humano que no pueda verse afectada por los cambios en la calidad y composición de las bacterias intestinales.

Se estima que la microbiota humana se compone de ~ 1014 células bacterianas, que es 10 veces más, que el número total de células humanas. El más grande y más complejo es el comprendido por las bacterias intestinales que incluye hasta 1012 células por 1 g de heces en el individuo humano promedio4.

Por lo tanto, dentro de cada cuerpo humano, la microbiota intestinal y otras, junto con las células humanas "hospederas", forman un ecosistema complejo que, como un todo, realiza interactivamente varios procesos biológicos5. Por lo tanto, tal vez deberíamos considerarnos como "super organismos".  Juntos, los microbios indígenas6 y el genoma compuesto deberían ser llamados "metagenoma" humano.

Las reglas bajo las cuales deben de prescribirse los nosodes intestinales, están claramente descritas y no deben ser ignoradas por los médicos homeópatas ya que, los nosodes intestinales son medicamentos que tienen un efecto profundo en el cuerpo humano.

Referencias

1.[PLoS One 2016; 11: e0169303]Latorre E, Layunta E, Grasa L, Castro M, Pardo J, Gomollón F, et al

2. Stephen Cummings, History and development of the Bowel nosodes, British Homeopathic Journal, Apr. 1988 Vol. 77 pp. 72-77

3. Susan V. Lynch, Ph.D., and Oluf Pedersen, M.D., D.M.Sc. N Engl J Med 2016; 375:2369-2379December 15, 2016DOI: 10.1056/NEJMra1600266

4. Savage D. C. Microbial ecology of the gastrointestinal tract. Ann. Rev. Microbiol. 1977;31:107–133.

5. Dethlefsen L., et al. An ecological and evolutionary perspective on human–microbe mutualism and disease. Nature. 2007;449:811–818.

6. Lederberg J. Infectious history. Science. 2000;288:287–293.

7. Dunlop SP, Coleman NS, Blackshaw PE, Perkins AC, Singh G, Marsden CA, Spiller RC. Abnormalities of 5-hydroxytryptamine metabolism in irritable bowel syndrome. Clin Gastroenterol Hepatol. 2005;3:349–357.

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