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Historia de los cuidados paliativos

La medicina paliativa es una especialidad relativamente nueva.

Su historia se remonta a los años sesenta, cuando la Dra. Cicely Saunders se dedica a la investigación del mejoramiento de las condiciones de los enfermos terminales en Inglaterra.

Hacia finales de la década publica sus ideas sobre el modelo de instituciones dedicadas al tratamiento médico al final de la vida, el término utilizado fue ‘modelo de tipo hospice’ (atención y cuidado a enfermos terminales), que integra los conceptos de hospital y hogar, a partir de la idea de conseguir un lugar en el cual los enfermos y sus familiares contaran con la capacidad científica de un hospital, y el ambiente cálido de un hogar.

Al mismo tiempo, en Inglaterra se desarrollaron los centros de día, equipos de atención a domicilio, y equipos de soporte hospitalario, todos ellos fundamentales para los cuidados paliativos.

Mientras tanto, en América, alrededor del año 1960, la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross publicó su libro “La muerte: Un amanecer”, que integra las fases emocionales que atraviesa un paciente a lo largo de la enfermedad terminal, hasta la muerte. Asimismo, en 1974 se inaugura el Connecticut Hospice, que ofrece servicios de cuidados paliativos a domicilio, y constituye el inicio del movimiento de hospice en Estados Unidos. A diferencia de otros lugares en ese país, los cuidados tipo hospice tienden a aplicarse más en el ámbito domiciliario.

En Cánadá, en el año 1974 el Dr. Balfour Mount, cirujano oncólogo, fue el primero en usar el concepto de ‘cuidados paliativos’, que integra la filosofía del cuidado que se otorga a los pacientes terminales, que en comparación a hospice, parece ser más una descripción institucional del modelo de trabajo.

En Latinoamérica se desarrollan políticas de promoción de cuidados paliativos en Argentina, Brasil, Colombia, Chile y México, que se enfocan al manejo del dolor.

En España, desde los años ochenta se empiezan a integrar conceptos que dieron paso a la primera unidad de cuidados paliativos en el año 1982, siendo reconocida oficialmente en octubre de 1987 como “Unidad de Cuidados Paliativos del hospital Marqués de Valdecilla”.

En el año 1997 el instituto de medicina en Estados Unidos reporta fallas y deficiencias en el cuidado al final de la vida. En 2004 se publica la primera guía para los cuidados paliativos, expandiendo el enfoque no solo a los cuidados al final de la vida, sino también a la atención de aquellos que tienen enfermedades crónicas terminales. En 2006 se reconoce la medicina paliativa como una especialidad en Estados Unidos.

Barreras

Desafortunadamente hospice pronto ganó la reputación negativa de acelerar la muerte mediante el uso excesivo de opioides, y muchas comunidades confundían hospice con eutanasia.

Además, la medicina paliativa presenta tres barreras importantes, que son las siguientes:

1. La confusión que tienen médicos y pacientes con la terminología: Hospice frente a medicina paliativa, y eutanasia frente a sedación paliativa terapéutica.

Hospice se enfoca más en los días finales de la vida, mientras que la medicina paliativa trata pacientes con enfermedades crónicas y terminales.

La medicina paliativa se enfoca en la calidad de la vida del paciente y su familia, tratando síntomas como dolor, ansiedad, y falta de aire.

Mientras que la eutanasia es el hecho de acelerar o provocar la muerte de un enfermo terminal, en la sedación paliativa terapéutica se hace uso específico de medicación sedativa para aliviar el sufrimiento intolerable de síntomas refractarios, mediante una reducción del nivel de conciencia del paciente.

2. La percepción de pacientes y familiares donde se ven los servicios de hospice como aceleradores de la muerte, confundiéndolo con eutanasia.

3. El temor de que se nieguen tratamientos que prologuen la vida, como quimioterapia, radiación, y medicamentos costosos.

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